Las hojas, un poema
Las hojas en el bosque fueron mi inspiración par este poema y el video que lo acompaña. Camino ligero para no dañar el bosque: hojas, musgos, y brotes. Al alba, el dosel enciende faroles de colores; las hojas se delinean a contraluz, giran en el viento y se dejan llevar por el agua. Este texto escucha ese murmullo.

















Las hojas, un poema
Al caminar por el bosque,
quisiera flotar.
Ser tan pequeña y etérea cómo un insecto.
No quiero estropear las hojas diminutas,
Ni pisar las plantas más pequeñas.
Quiero proteger el musgo,
Sin marcar mis pisadas.
Lo rozo con mis pies
busco la tierra húmeda y desnuda,
salto sobre las piedras y
me detengo a observar.
El alba brilla sobre el dosel,
ilumina los árboles
y sus hojas se abrazan al sol.
Algunas resplandecen a contraluz,
muestran sus tonos saturados,
sus siluetas delineadas,
y sus nervaduras e imperfecciones.
Otras, se esconden en la hojarasca,
Esperando un rayo de luz que las acaricie.
Son pequeños faroles,
iluminando el sendero.
Corren, danzan y giran con el viento,
Son cascadas de colores,
Que me envuelven,
Me cubren y me abrazan.
Se deslizan sobre la corriente,
viajeras efímeras se despiden sin prisa.
Se dejan llevar,
son susurros
y memorias del bosque.
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