El otoño envuelto en niebla
Este año, pude fotografiar el otoño envuelto en la niebla en un lugar inesperado: Florida. Aquí, los cambios no son tan drásticos como en los estados del norte, y los colores parecen más sutiles, casi tímidos. Es una estación que a menudo pasa desapercibida.

Un otoño inusual
Sin embargo, posee características únicas que no se encuentran en ningún otro lugar. Florida, el punto más meridional de Estados Unidos continental, mantiene la mayoría de sus árboles verdes todo el año; sin embargo, los cipreses son la excepción. Su follaje plumoso se torna en un intenso cobrizo profundo. Algunas plantas florecen en esta temporada, y muchas aves migratorias —las que no cruzan el océano— llegan para pasar sus vacaciones de invierno en los cálidos humedales. Los mamíferos y reptiles tampoco hibernan, por lo que permanecen activos mientras el resto del país se acomoda al frío.
De vez en cuando, ocurre un pequeño milagro: el aire húmedo se enfría lo suficiente para condensarse en diminutas gotas que se convierten en niebla. Saber cuándo aparecerá es casi imposible. Solo queda esperar, despertar antes del amanecer y confiar en ese momento en el que todo el paisaje parece aprender a respirar en silencio.
El toque mágico
Estuve esperando que el pronóstico anunciara niebla, pero los días seguían secos y brillantes. Aun así, esa mañana decidí arriesgarme. Me levanté a las cinco y, al abrir la puerta, me encontré frente a una pared suave y gris. Las luces de la calle brillaban lejanas y borrosas.
Sentí una oleada de emoción, aunque sabía que no sería fácil conducir durante una hora y media en la oscuridad. Salí del vecindario envuelta en la niebla que tanto anhelaba. Tomé la autopista hacia la Reserva Circle B Bar en Lakeland, soñando con encontrar el otoño envuelto en niebla.



Llegué justo cuando el cielo comenzaba a clarear. El sol estaba a punto de salir, y los cedros y cipreses emergían como siluetas oscuras entre la densa niebla. Tomé el sendero hacia el lago Hancock, con la esperanza de que la bruma se abriera lo suficiente como para permitirme empezar a fotografiar.
La reserva
Esta reserva, que antiguamente era una hacienda ganadera y de cítricos, fue adquirida por el estado en el año 2000 para iniciar su restauración. Hoy en día, es uno de mis lugares favoritos de Florida, aunque poca gente lo conoce. Humedales, pantanos de agua dulce, lagos, marismas, bosques de robles y cedros, y extensas ciénagas. Lo más asombroso es que este refugio natural se encuentra a pocos kilómetros de los gigantescos parques de atracciones.
Al acercarme al lago, la luz comenzó a filtrarse, pero la niebla seguía siendo tan densa que borraba la vegetación, el agua y cualquier rastro de vida.
Mi última visita había sido en pleno verano, cuando la mayoría de los senderos estaban cerrados, las nubes de mosquitos atacaban sin piedad y el calor era insoportable. Ese día, no vi más que caimanes y una o dos garzas agazapadas bajo los árboles protegiéndose del sol. Pero esta visita fue un deleite para mis sentidos. Lo primero que encontré fueron las telarañas; sus delicadas estructuras solo se hacen visibles cuando la niebla se posa sobre ellas. Diminutas gotitas se adhieren a los hilos, convirtiéndolos en collares brillantes y luminosos.







A medida que la luz seguía abriéndose paso, los cedros emergieron de las sombras, dejando ver sus barbas grises y su tenue atuendo otoñal. Una garceta blanca emergió de aquel mundo monocromático y reluciente, deslizándose lentamente sobre el agua.



Un ruido repentino me sobresaltó: el follaje se sacudió violentamente, como si algo pesado hubiera aterrizado allí. Imaginé un pájaro grande, tal vez un pavo o un buitre. Pero era un mapache. Caminó hacia mí con total calma, y luego continuamos juntos por el sendero, uno al lado del otro. Siempre había visto a los mapaches como criaturas asustadizas, pero este no me veía como una amenaza. Tampoco parecía esperar comida; simplemente compartió el camino conmigo durante unos minutos, como si fuéramos viejos conocidos.


Saliendo de la niebla
Uno a uno, los cipreses emergieron de la niebla, sus tonos rojizos se saturaban con cada minuto que pasaba. Las flores brillaban y las algas verdes y radiantes se envolvían en las raíces de los árboles. Tortugas y caimanes trepaban a los troncos para calentarse al sol. Me sentí muy emocionada al ver realizado mi sueño de poder fotografiar el otoño envuelto en niebla.









Las aves, tímidas y silenciosas hasta entonces, despertaron al intensificarse la luz. Escuché una sinfonía de aleteos, chirridos, trinos, cantos y croares. En lo alto de la rama seca de un cedro, un águila pescadora llamó mientras volaba de un lado a otro con un pez entre sus garras. Tras posarse varias veces, finalmente decidió comerse su desayuno.






Era el fin de la niebla que había salido a buscar, y el comienzo de un día que permanecería conmigo, en mis fotografías y en mi memoria.



Qué hermosuras!!! Viajamos contigo, nos transportas a esos lugares maravillosos!! Gracias por compartir tu pasión.. (u la mia)!! 💝
Gracias!!! Aqui vamos juntas en este viaje.
Vicky, que narrativa tan vívida, me sentí contigo caminado entre la niebla disfrutando de la belleza de los árboles y de los animales. Espectacular, que gran regalo de Dios que te permite disfrutar en vivo las bellezas de la naturaleza que Dios creó para regocijarnos el alma. Muchas gracias!!!
Angela, que mensaje tan lindo, gracias.
Que belleza de fotografías y lograste tu objetivo, mil gracias por mostrarnos tanta belleza, diría que sublime
Gracias Tatiana, aprecio mucho tu apoyo.
Vicky. Felicitaciones por tu crónica y por las fotografías. Si. Con tu relato, nos vas llevando pir todos los lugares hermosos que recorres. Gracias!!!
Gracias Ana, que lindo mensaje
Vicky de nuevo mil felicitaciones! me encanta.. aprendo, visito y me deleito. Como te he dicho muchas veces admiro tu voluntad por seguir tu pasión. Es maravilloso lo que has enseñado en estos años. un abrazo enorme
Gracias Beatri, para mi el regalo más grande es que todo esto que veo y disfruto, pueda llegar a otras personas. Casi siempre estoy sola en estos lugares y no tengo a quien decirle: Mira eso que hermoso!
Así que lo hago por acá
Lindo relato e imágenes Victoria – gracias por ofrecer y compartir ese pedacito de experiencia – buen camino!!
Gracias Michael, me encanta lo del buen camino, porque se puede caminar en muchos otros lugares, no solo en Santiago.
Como siempre con todas tus aventuras,me emociono hasta las lagrimas al ver esos coloridos, esos animales y tus hermosas palabras describiendo tus emociones Gracias infinitas!
Gracias Lina, te agradezco tu comentario
Caminé contigo, de tu mano, para ver la ca belleza de la a luz y de las sombras. Gracias.
Gracias Clara, te agradezco el comentario y me alegro que te haya gustado
Eres una artista plena y ahora una literata que cada día escribe mejor . Es un gran placer visual contemplar tus fotografías!
Gracias Camilo por tu comentario. La naturaleza me sigue inspirando y la escitura me ayuda a encontrar las palabras para expresar lo que veo y lo que siento.