El amanecer en el manglar
Descubriendo los manglares
Cada día antes del amanecer me iba a los manglares y buscaba las aves playeras todavía soñolientas e inmóviles, a quienes encontraba descansando en una sola pata y con su pico escondido bajo las alas. Ellas entreabrían sus ojos para cerciorarse de que no había peligro a su alrededor y continuaban durmiendo.



Los primeros rayos del sol congregaban a centenares de pelícanos, gaviotas, cormoranes y fragatas que volaban armando una algarabía ensordecedora. Un par de horas más tarde el calor que caía como plomo sobre mis hombros y los mosquitos implacables, me obligaban a refugiarme bajo techo hasta que las fuertes tormentas tropicales refrescaban el ambiente. Al final de la tarde, podía volver a la playa para disfrutar de la danza de las aves volando entre las olas y las nubes doradas.
Fragmento de ASOMBRO, mi viaje a través de la naturaleza. Si resuena contigo, cuéntamelo en los comentarios.
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