La casa más extraña de mi viaje tenía un baño con luces de colores
La casa más extraña de mi viaje la encontré en la ciudad de Rochester. De hecho, tenía un baño con luces que cambian de colores, como si fuera una discoteca. Con el tiempo, esas vivencias se transformaron en anécdotas que hoy me hacen sonreír. Quiero compartir contigo una de esas historias: ese baño insólito que terminó siendo inolvidable.
El desarrollo de la fotografía para aficionados
Durante un viaje a Rochester, una ciudad a orillas del lago Ontario, decidí explorar el área. Desde pequeña había oído hablar de ese lugar y lo imaginaba cargado de leyendas. Allí tenía su sede la Eastman Kodak Company, que en 1913 le otorgó la representación para Colombia a mi abuelo. Fue hijo y nieto de fotógrafos y con él comenzó una nueva era para la fotografía en mi país. Hasta entonces, este era un proceso laborioso reservado a unos pocos fotógrafos profesionales. Pero con la llegada de las cámaras instantáneas y los rollos de película de acetato, este arte se abrió a todos los aficionados. El laboratorio que mi abuelo fundó funcionó casi un siglo, hasta que la fotografía digital reemplazó a la análoga.






Antes de que nuestra empresa familiar cerrara, Kodak ya había quebrado, arrastrando consigo la economía de Rochester. Recorrer sus calles, plazas y edificios con nombres ligados a la fotografía fue un paseo entre historia y nostalgia. Visité su museo y fue conmovedor ver esa conexión con mi abuelo y con mi propia profesión.
Lo imaginado versus la realidad
Sin embargo, lo que quiero contarte hoy ocurrió en la casa que alquilé. La aplicación que usé la mostraba como un buen lugar, pero al abrir la puerta, encontré algo muy distinto. Tenía un interior oscuro, con cortinas negras, un sofá de terciopelo rojo decorado con cojines de cuero negro. En el comedor, había una cama enorme con espaldar de cuerina blanca repujado con botones que imitaban diamantes. El mismo diseño decoraba el marco de un gran espejo ovalado frente a la cama.



Interior de una casa extraña con sofá de terciopelo rojo y cortinas negras
Intenté acomodarme en una de las habitaciones del segundo piso, pero las bases de las camas no tenían soportes. De hecho, al acostarme, el colchón se hundía hasta tocar el piso. Sin embargo, lo más extraño de la casa era el baño. A simple vista parecía normal, pero al abrir la ducha el agua proyectaba luces de colores que cambiaban en secuencia. Y quise apagar la luz para grabarlo, porque se veía aún más espectacular en la oscuridad. La sorpresa fue mayor cuando al vaciar el inodoro, el agua también se iluminaba con colores que danzaban al ritmo de la descarga.
Baño con luces de colores en la casa más extraña de Rochester
La tormenta
Pocos días después, una fuerte tormenta inundó la casa durante la noche. El agua se colaba bajo las puertas y decenas de ratones buscaron refugio en el interior. Traté de detenerlos con una escoba, pero al final subí corriendo al segundo piso, perseguida por ellos como en el cuento del flautista de Hamelín. Compartimos el único espacio seco de la casa. Durante las reparaciones de los días siguientes, los inquilinos peludos que se habían acomodado en el sótano fueron expulsados.
Sobreviví a mi aventura en esta casa “extraña” en Rochester, aunque nunca más volví a alquilar ese lugar encantado. En cambio, exploré las cascadas y los paisajes hermosos de la región y regresé en cada una de las estaciones para disfrutar de su belleza. Te recomiendo seguir leyendo esta serie de los baños más memorables de mi viaje.


















Cascadas y naturaleza en el norte del estado de Nueva York durante las cuatro estaciones
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